lunes 7 de diciembre de 2009

Una nueva manifestación de la libertad irrefrenable

                                                                                

El movimiento verde sigue vivo

Coinciden hoy en los periódicos dos noticias referidas a sendas manifestaciones estudiantiles. Una en Atenas, en Teherán la otra. La comparación subraya el ridículo que están haciendo los estudiantes griegos, jóvenes aficionados al viejo deporte de la protesta y el alboroto callejero. Vale que el país heleno esté atravesando una delicada coyuntura económica, pero eso no justifica, más bien al contrario, las ganas de trifulca y el afán de protagonismo de estos imberbes energúmenos.

Muy distintos son los motivos que concitan en la calle a los estudiantes iraníes. Muy distinta la dignidad que reivindican, tan distinta que ya no hablamos de un deporte, sino de un desafío. Miles de personas se han dado cita en la Universidad de Teherán con motivo del Día del estudiante, y el régimen despótico ha respondido haciendo uso del lenguaje que le caracteriza: los garrotazos y el gas lacrimógeno.

Esto demuestra que el movimiento verde aún sigue vivo y, si bien parece inviable que se vayan a repetir los últimos comicios, está claro que acciones de este tipo visibilizan el inconformismo y la rebeldía de la oposición al tirano. Por mucha mordaza y muchos grilletes que emplee el régimen de Ahmadineyad, la voz de la libertad debe seguirse haciendo oír al menos hasta la celebración de las próximas elecciones. Por eso nos parece apropiada la campaña en la que se ha embarcado el presidente Barack Obama con el fin de aislar internacionalmente al gobierno iraní. Solamente la acción conjunta de la oposición interior y exterior al régimen puede hacerle morder el polvo al tirano.

sábado 5 de diciembre de 2009

Europa, el equilibrio del sentido común

                                                                         

Jacques Delors, ex presidente socialdemócrata de la Comisión Europea

“Ni esto ni eso”, decía Walter Benjamin en referencia a la tenaza que mordía la Europa de su tiempo. Ni fascismo ni comunismo. En una entrevista reciente, Jacques Delors, ex presidente de la Comisión Europea, nos ponía en guardia contra el peligro de que el orden mundial acabe polarizándose entre EEUU y China. Pues bien, ahora hay que decir que no queremos ni neoconservadurismo ni desarrollismo, más bien es tiempo de afianzar los valores que siempre caracterizaron Europa, la comunidad europea.

Si no quiere verse atenazada a la larga, Europa está llamada a reivindicar un sistema de valores propio más allá de los límites de la Unión, y debe hacerlo con voz solista, con una voz que exprese el discurso común de los Estados miembros. Y, sin embargo, la disparidad de posturas ante la crisis económica nos ha dado a entender que no son pocos los países que siguen presos de un solipsismo tan disfuncional como inefectivo. Porque está claro que si no ponemos remedio, nos va a acabar pasando factura el disenso en materia de política económica, una política que ni de lejos se agota en el uso de una divisa compartida, es decir, en la aplicación de un programa monetario común; antes al contrario, se impone como necesaria una decidida unidad de acción capaz de dar la réplica a la polarización del concierto de naciones.

Por lo tanto, si queremos ofrecer una alternativa a las ideologías extremas que enarbolan chinos y estadounidenses, nos corresponde remar en la misma dirección. En este sentido, solo podemos saludar con optimismo la reciente entrada en vigor del Tratado de Lisboa, un paso más en el camino hacia una economía europea con peso internacional.

miércoles 2 de diciembre de 2009

La comunidad iberoamericana no alcanza un acuerdo sobre el problema de Honduras

                                                                              

El nuevo presidente de Honduras, Porfirio Lobo

La XIX Cumbre Iberoamericana echó a andar en Estoril, siendo así que un solo tema monopolizó los debates entre los dirigentes latinos de una y otra orilla del charco, unos debates que se quedaron en papel mojado. Nos referimos, claro está, a la crisis institucional por la que atraviesa Honduras. Un bloque de gobiernos liderado por Lula da Silva se ha negado a reconocer la validez de las recientes elecciones hondureñas, de las que ha salido vencedor Porfirio Lobo.

Bien, lo cierto es que el golpe de Estado del 28 de junio capitaneado por Roberto Micheletti no tiene justificación posible, por lo que el gobierno de transición consiguiente carece de autoridad política desde el punto de vista democrático. Hay un principio básico según el cual un presidente elegido en las urnas sólo puede ser depuesto por las urnas, es decir, por un nuevo presidente democráticamente elegido.

Ahora bien, hay que recordar que el presidente de iure, Manuel Zelaya, fue invitado a participar en las recientes elecciones bajo condiciones que parecían mayormente razonables; y a pesar de ello, Zelaya se negó a aceptar tales condiciones, con lo que echó a perder la dignidad debida a su postura.

Nos parece que el nuevo dirigente, Porfirio Lobo, merece un voto de confianza, con más razón cuando sus primeras palabras tras el nombramiento han expresado el deseo de establecer un gobierno de consenso entre todas las partes políticas implicadas.

lunes 30 de noviembre de 2009

La coalición de izquierdas se hace con el poder en Uruguay

                                                                                 

José Mujica, nuevo presidente de Uruguay

Vienen de celebrarse elecciones en Uruguay, el país sudamericano donde más hondas se hunden las raíces de la democracia. Dicho esto, no es casual que Uruguay presente el mínimo paralaje económico entre las rentas de ricos y pobres a lo largo y ancho de toda Latinoamérica.

José Mujica, antiguo guerrillero tupacamaro, ha necesitado una segunda vuelta para ganarse el derecho a llevar las riendas de la nación, por lo que el Frente Amplio, grupo parlamentario de amplio espectro, reeditará gobierno. Mujica se ha impuesto por apenas un 6% de los escrutinios al candidato centrista, Luis Alberto Lacalle, garante de una buena y probada gobernanza. Los analistas coinciden en señalar que la victoria del Frente Amplio obedece a la alianza entre los quince partidos que componen la acrisolada fuerza política de izquierdas liderada por Mujica. Y si bien es verdad que la unión hizo la fuerza, no es menos cierto que esta conjura ideológica bien puede estallar por cualquiera de sus costados, que no son pocos, dicho sea de paso. Por lo pronto, ya se han desatado los desencuentros. En efecto, a los barbudos revolucionarios del Movimiento de Participación Popular, uno de los pilares del nuevo gabinete de gobierno, les ha faltado tiempo para pedirle al nuevo presidente el prescriptivo peaje por los servicios prestados.

A todo esto, Mujica tendrá que hacer malabarismos dialécticos si quiere atajar las disidencias internas y esquivar, al mismo tiempo, los desmanes y dislates políticos a los que le inducen sus más radicales socios de gobierno. Claro es que el desgaste no va a ser pequeño, y más grave será cuanta más ideología y menos pragmatismo haya en los modos de hacer del nuevo ejecutivo.

domingo 29 de noviembre de 2009

Iconos religiosos y espacio público


Una de las tres mezquitas con minarete emplazadas en Suiza

Ni el laicismo iconoclasta ni la invasión moral del espectro religioso. Ninguna de estas posturas cabe en las sociedades pluralistas. Hay un fundamentalismo cultual y expansionista que trata de imponerse en el espacio público y, a la vez, hay una intolerancia aconfesional que margina la libertad de creencias al marco doméstico. Las dos posturas están fuera de lugar.

Después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sentenciara a favor de limpiar las escuelas públicas de crucifijos, unas mil personas se han echado a la calle en Roma reclamando la legítima presencia de símbolos cristianos en el paisaje común cultural. Con motivo de esta manifestación, Benedicto XVI ha querido poner en valor la raigambre del crucifijo a lo largo de la historia de Europa. Bueno, en relación con esto, hay que decir que existe una diferencia entre la exhibición de un símbolo religioso por parte de una institución pública, algo que debe condenarse; y el hecho de que una persona muestre uno de esos símbolos a título individual, algo que debe respetarse. El crucifijo clavado en la pared del aula del colegio público y el crucifijo que cuelga del cuello del alumno del colegio público tienen un significado jurídico distinto.

La otra cara de la moneda, la del laicismo obtuso y recalcitrante, la tenemos en Suiza, donde el 57% de los electores ha votado contra la posibilidad de que las mezquitas del país incorporen un minarete en su estructura. El plebiscito, que fue promovido por la ultraderecha nacionalista helvética, ha levantado las alarmas en el resto de la clase política del país; y no sin razón, pues la imagen internacional de Suiza va a verse resentida como consecuencia de esta desafortunada decisión electoral. La misma Conferencia Episcopal ha lamentado el resultado de las urnas. El caso es que no hay ninguna razón para prohibir la edificación de los minaretes cuando se mantienen en pie los campanarios de las iglesias católicas y protestantes; en realidad, no hay ninguna razón para prohibir la construcción de minaretes comoquiera que ello no desbarata los derechos de nadie.

                                                                               

viernes 27 de noviembre de 2009

El bien que del mal nos vino


Aquí arriba la vergonzosa foto de la que hablo

El Congreso, la cámara baja de las Cortes Generales ha aprobado a trámite el proyecto de reforma de la Ley del Aborto. Desde el punto de vista de la estrategia política, la noticia es motivo de disgusto; pero, desde el ángulo de los derechos subjetivos, podemos estar de enhorabuena.

Me llora un ojo porque esta aprobación a trámite puede entenderse por algunos como una conquista del Ministerio de Igualdad, esa trinchera infame de las feminazis, ese búnker de la discriminación positiva y galopante que enarbola la bandera del materialismo paritario y la torcedura mental. Si hay un borrón en la política social de las dos últimas legislaturas socialistas, ese es, sin lugar a dudas, la institucionalización de este atropello al sentido legítimo de la igualdad en democracia.

Dicho lo cual, debo añadir que me sonríe el otro ojo ante la perspectiva de que esta nueva Ley del Aborto vaya a continuar su curso parlamentario. En caso de que se implante, esta normativa ampliará los derechos y libertades de todas aquellas mujeres que, por iniciativa propia, quieran interrumpir su proceso de embarazo. Recordemos que la principal implicada en la gestación es la mujer encinta y, por tanto, debe ser ella quien tenga la última palabra acerca de lo que hacer con su propio cuerpo y su propia vida. Ellas deciden.

Son muchos los que dirán: ¿y qué hay de los derechos del feto? Bueno, pues la respuesta no puede ser más sencilla: el feto no es sujeto de derechos. Los derechos son de los ciudadanos y las personas que considero mis iguales, y hasta ahora no he conocido a ningún feto con el que pueda mantener una conversación racional o al que pueda atribuir sentimientos específicamente humanos. Por las mismas razones que discernimos una semilla de una planta en sentido estricto, estamos autorizados a decir que un feto no es un ser humano de pleno derecho.

Por cierto, la foto de las cuatro ministras del PSOE al cerrarse la sesión parlamentaria no puede ser más ridícula. Da vergüenza ajena verlas ahí posando como si el logro fuera exclusivamente cosa de ellas, las mujeres.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Un fantasma recorre Sudamérica


Lula da Silva y Mahmud Ahmadineyad, amistades peligrosas

El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad está de gira por Sudamérica, su periplo le lleva a verse las caras con la flor y nata del vociferante desarrollismo latinoamericano. Son cosa de ver las pintorescas amistades que produce el resentimiento contra el imperialismo estadounidense; extrañas parejas que se asocian contra el enemigo común. Ya lo sabe el refranero: dime con quién te juntas y te diré quién eres.

La primera escala del dirigente iraní le puso con los pies en Brasil y las manos entre las manos de Lula da Silva, cuyas palabras de compromiso con los valores democráticos apenas dan para enmascarar su escandalosa afiliación a la causa del tirano musulmán, que sigue estrujando la suela de su zapato sobre el cuello de buena parte del pueblo que gobierna.

Desde Brasil Ahmadineyad recaló en Bolivia para abrazar al bueno de Evo Morales, y así fue que ambos charlaron sobre desarrollo económico, paz mundial y lucha contra la pobreza…palabras que se lleva el viento de la inversión en carrera armamentística, ingeniería social y dirigismo estatal.

Y ya con el estómago revuelto, se nos sirve el plato más vomitivo: el encuentro entre dos de los fantoches más repulsivos del concierto global de naciones. El gobernante iraní no podía dejar de girar visita a Hugo Chávez, su principal aliado en el nuevo continente. No hay que ser Winston Churchill para darse cuenta de que la línea Caracas-Teherán es, a día de hoy, el furúnculo más supurante en las nalgas de Estados Unidos en particular y el mundo occidental en general; y así será mientras las cabezas de Chávez y Ahmadineyad sigan amenazando con entrar en erupción a lo menos pensado.