sábado, 10 de abril de 2010

Suma y sigue en Polonia

Lech Kaczynski, fallecido en accidente aéreo
                                                                          
Muerto el presidente de Polonia, Lech Kaczynski, se abre un nuevo horizonte para este pueblo eslavo. No me voy a detener en elegías y oraciones fúnebres.

Me interesa más subrayar que el accidente aéreo va a sembrar de dudas el futuro inmediato de Polonia. Por lo pronto, el vacío de poder, disimulado con la regencia del centroderechista Bronislaw Komorowski, ha anticipado la convocatoria de elecciones presidenciales.

El caso es que los Kaczynski, los hermanos Lech y Jaroslaw, gobernaban con el apoyo de amplios sectores de la población, pero gobernaban según los patrones del más rancio de los nacionalismos. De hecho, el vuelo que viene de estrellarse llevaba al presidente y la cúpula estatal polaca rumbo a un acto homenaje de memoria histórica en Rusia.

Ultraconservadores, homófobos y euroescépticos, los Kaczynski treparon al poder inflando el ego patriotero de los polacos, cuya identidad nacional ha sido molida a palos por la historia. Todo podría haber sido de otra forma si los hermanos no se hubieran deslizado hacia posicionamientos radicales después de combatir por la democracia en Polonia, que en los años ochenta significaba lo mismo que luchar contra el imperialismo soviético y la vieja nomenclatura del partido.

En lontananza, atisbamos una elecciones estivales en las que el partido centroderechista Plataforma Cívica tendrá que vérselas quién sabe si con el mismo Jaroslaw Kaczynski, hermano del presidente fallecido y apologeta de ideas si cabe más reaccionarias.

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